Transkripzio hau adimen artifizial bat erabiliz sortu da, gizakiaren esku-hartzerik gabe. / Esta transcripción ha sido generada mediante el uso de una inteligencia artificial, sin intervención humana. / This transcription was generated by artificial intelligence, without human intervention. La confesión Alejandro Manzan en su moral Católica. Nosotros, o sea todos los satólicos, asi seglares como eclesiásticos comenzando por el Papa, nos arrodillamos a los pies de un sacerdo ¬te, le referimos nuestras el pas, escuchamos sus amonestacio¬ ¬nes y consejos, y aceptamos sus castigos. Pero no bien el sacerdo¬ ¬te, sobrecegido espiritualmente de santo temor al considerar su indignidad y la sublimidad de sus funciones, ha extendido sobre¬ nuestra cabeza sus manos consagradas; no bien, humillado al reconocarse dispensador de la sangre de la nueva Alicanza atónito cada vez que prefiere las palabras de vida, ha absuelto al pecador a pasar de ser el también pecador, nos levantamos de sus plantas convencidos de no haber cometido una vileza. ¿Por ventura habiamos acudido en el para mendigar esperanza terrenas? ¿Le hemos hablado de su persona? ¿ Hemos sobrilla - ¬vado una actitud humillante para levantarnos luego más soberbios y obtener alguna primacia sobre nuestros hermanos? Entra el y nosotros unicamente se ha tratado de una miseria común a todos y de una misericordia de la que todos esta mos necesitados. Hemos estado a los pias de un hombre, que representaba a Jesucristo, para deshacernos en lo posible de todo cuanto inclina nuestro ánimo a lo rein: del jugo de las pasiones, del amor a las cosas pasajeras del mundo y del temor a sus funcios: hemos estado allí para adquirir la cuali¬ ¬dad de libros y de hijos de la